jueves, 24 de septiembre de 2015

4 métodos para fijar creencias

Por Adrián Gargicevich
Las incertidumbres irritan a la humanidad pero a la vez la impulsan a descubrir. Cada avance que dimos en nuestra evolución devino de la necesidad de “fijar” alguna “creencia” para poder avanzar sobre lo incierto, con conocimiento. Si bien las estrategias para fijar creencias evolucionaron con el tiempo, todas persisten. Nuestra tarea en la extensión rural puede ser potenciada si reflexionamos sobre la manera en que estos métodos conviven y operan mientras estamos intentando propiciar cambios.  


Como seres vivos necesitamos de la “certidumbre” para actuar y poder ejercer la autonomía que nos permita sostener nuestra existencia y co-existir en sociedad. El filósofo americano Charles S. Pierce (1839–1914) en su tratado “The fixation of belief”  nos dice que al menos hay 4 grandes métodos para fijar las creencias que fuimos descubriendo durante nuestra evolución. 

En orden de aparición estos son:

1- Tenacidad. Las creencias que devienen de este método surgen del propio impulso y espontaneidad. Para fijarlas, las adaptamos a toda situación análoga como una forma de reafirmarlas y defenderlas descartando todo aquello que las perturba. Un ejemplo de ella es la percepción de los objetos en el espacio. Creemos que ocupan el lugar que creemos, más allá de nuestra reflexión y voluntad, esta creencia no está mediada por las otras formas que veremos a continuación, no podemos dejar de creer que ocupan ese espacio por su color, brillantez, superposición, paralaje, etc. Un simple golpe de vista nos sirve para caracterizarlas.

¿Cuál crees que es la mujer más alta?

Si te tomas el trabajo de medirlas verás que las tres son iguales…¿Pero no parecen así, no? La tenacidad es un método muy útil en ocasiones, pero falible como en este caso, dado que no toma en cuenta, por ejemplo, los procesos de construcción de la imagen que veo, y porque aplica una gama de presupuestos que se incorporan a la imagen terminada.

2- Autoridad. Mediante este método, las creencias son adoptadas en tanto nos son comunicadas por sujetos respecto de los cuales nos encontramos en situación de subordinación. Dicen que casi la 9/10 partes de nuestras creencias provienen de esta forma. Hemos aceptado como ciertas muchísimas cosas de nuestros padres, maestros, líderes, guías religiosos, medios de comunicación, etc., sin tener la necesidad de cuestionarlas. Nos sirven y punto, con ellas podemos defendernos. Ingresan a formar parte de nuestro conocimiento sin haber tenido la oportunidad de revisar su certeza.

3- Metafísica. También llamado método “apriorístico”, plantea que las buenas creencias no provienen de la tenacidad ni de la autoridad, sino que resultan de un examen crítico, mediante pautas lógicas, hasta averiguar cuál de las creencias en disputa, resulta más consecuente con los principios fundamentales que nos dicta la razón. Este meto avanza sobre los anteriores al instalar la “critica”, la “interrogación” y la “sistematicidad”. Un ejemplo clásico lo encontramos en el sector agropecuario de Argentina cuando construimos creencias sobre los fenómenos climáticos. Si recurrentemente vemos que las cañerías del molino de agua traspiran, y al poco tiempo se producen lluvias, tenemos la tendencia a “creer en la transpiración de las cañerías como predictor de lluvias”…aunque con frecuencia falle.    

4- Ciencia. El más moderno de los cuatro. Mediante este método los humanos encontramos la forma de incorporar como regla primordial para fijar creencias, la referencia de algo externo y relativamente permanente: la realidad “objetiva”. Mediante la ciencia, la creencia se fija por medio de algo no humano, algo permanente y externo   que no debe tener efecto sobre nuestro pensamiento…en teoría. El método “reposa” en una hipótesis no demostrada, y si bien nuestro pensamiento puede estar o no de acuerdo, la corroboración de la misma mediante objetos externos a nosotros, nos obliga a revisar y eventualmente corregir nuestro pensamiento. 

Según el autor, estos 4 métodos se sucedieron históricamente en este orden y su lógica de aparición responde a nuestra propia evolución. La TENACIDAD  es útil a nivel individual, en los orígenes el ser humano no era gregario, y con la tenacidad tenía las herramientas básicas para lograr certeza y avanzar, no necesitaba mucho más. Cuando nos agrupamos fue necesario conciliar las individualidades, la AUTORIDAD se impuso como estrategia para mediar entre las creencias individuales. Cuando los grupos nos separamos en comunidades o etnias, se multiplicaron las “autoridades”, y con ello la necesidad de otra estrategia que medie entre las diferentes creencias. La METAFISICA devino en la estrategia que permitió fijar creencias mediadoras entre las que pertenecían a los diferentes grupos. Por último, más modernamente, la CIENCIA como método basado en los objetos acompaña, no casualmente, a la cultura humana a partir del surgimiento de la economía burguesa y su consagración política como reorganizadora de la sociedad.

Pero más allá de las diferencias y sus orígenes, hoy en día los cuatro métodos existen, persisten y siguen modelando con diferente intensidad nuestras creencias. Veamos entonces como aprovechar esta “luz” que nos aporta Ch. Pierce para los fines de nuestro objetivo. Nuestra tarea en la extensión rural puede ser potenciada si reflexionamos sobre la manera en que estos métodos conviven y operan, mientras estamos intentando propiciar cambios. 

Como profesionales formados desde el “rigor de las ciencias”, tenemos la tendencia lógica a valernos primordialmente del último método. Incluso denigrando a los 3 primeros por saberlos débiles y anticuados. Al hacerlo cometemos el error de no considerar de qué manera juegan en los procesos los métodos que descartamos. Porque aunque nos asistan razones “científicas”, los otros 3 “viejitos” también estarán presentes modelando, filtrando, y construyendo certezas.

Reconocer el valor que tienen cada uno de los 4 métodos, identificando cuándo y cómo están operando, puede transformarse en la llave para un proceso de cambio basado en “certezas” más inclusivas y por tanto más efectivas. Una estrategia para reconocer como influyen, es posar “la mirada” en los “andamiajes” que sostienen las argumentaciones que los actores esgrimen en momentos de discusión o desencuentro. En las fundamentaciones encontraremos las clave que puede ayudarnos a ver bajo qué tipo de método fue gestada la creencias que sostiene dicha forma de pensar. Sin necesidad de criticar dicha “creencia”, o pretender cambiarla, podremos reflexionar en conjunto sobre su origen y el efecto que la misma tiene en el desencuentro que se plantee, y así mejorar el proceso de cambio que impulsamos.

La fórmula para lograrlo no la tengo, lo siento… pero te regalo esta incertidumbre.

En todo caso… podemos probar alguno de los métodos que nos ofrece Ch. Pierce para no dejar la propuesta metodológica como una creencia… y fijarla… así avanzaremos sobre lo seguro. Animo!