lunes, 15 de agosto de 2016

Una forma de entender los estilos de liderazgo

Por Adrián Gargicevich

La racionalidad y la capacidad de relacionamiento hacen a la figura del líder. Conocer cuál es el nivel de estas capacidades en una persona, pueden ayudarnos a definir su estilo de liderazgo y eventualmente potenciarlo. La efectividad de un liderazgo queda entonces definida no solo por el coeficiente intelectual, sino también por el coeficiente de inteligencia emocional.

El liderazgo refiere al conjunto de habilidades gerenciales o directivas que un individuo (o una organización) tiene para influir en la forma de ser o actuar de otras personas, permitiendo así  que trabajen con entusiasmo para lograr sus objetivos. Un líder es alguien qué, valiéndose de sus habilidades y usando estrategias, tiene la capacidad para tomar la iniciativa, gestionar, convocar, promover, incentivar y motivaran. Un líder es una persona capaz de inspirar y asociar a otros con un sueño.


Dado que la figura de un líder es muy importante para impulsar procesos de desarrollo, será necesario entender cuál es el estilo de liderazgo que tiene la persona que se vislumbra como líder en el proceso. Valiéndonos de dos variables, la capacidad para el relacionamiento y la racionalidad, podemos tener un panorama de su estilo de liderazgo y, eventualmente, potenciarlo según lo requiera la situación.


En el gráfico se presentan cuatro estilos diferentes de liderazgo CONFUSO, AFECTIVO, PENSADOR Y CUATIVADOR definidos a partir de las combinaciones de su capacidad de relacionamiento y de su racionalidad. A mayor racionalidad y relacionamiento, más eficaz será la tarea del líder. No obstante es posible etiquetara a un líder según alguna de estas características, las necesidades de estilos de liderazgo pueden variar durante un proceso de desarrollo. Habrá momentos donde será necesaria mayor capacidad de relacionamiento y en otros, mayor racionalidad. La capacidad del líder de migrar de un estilo a otro, será otra característica también deseable.

El secreto de un buen lides está en su capacidad de combinación entre la cabeza y el corazón. Emoción para percibir y razón para decidir, son los caminos por los que transita la tarea de liderar un proceso de desarrollo. Ahora bien, para no pretender cargas sobre las espaldas de un líder esta función toda vez que se presente la necesidad de tomar la iniciativa, gestionar, convocar, promover, incentivar y motivaran, debemos saber también que el liderazgo es situacional. La evidencia general sugiere que las personas que son líderes en una situación, no necesariamente lo serán en otra. No le exijamos a alguien que asuma un liderazgo, por el solo hecho que en otra situación ya lo es naturalmente.

Bibliografía consultada
Australian Leadership Fundation. http://leadership.org.au/