miércoles, 20 de enero de 2016

Ajusta la imagen para mejorar los procesos de cambio.

Por Adrián Gargicevich


Dicen que “la vida es un constante ajuste de imágenes”, también dicen que “una imagen vale más que mil palabras" ¿Cómo te ves? ¿Cómo ves a los que te rodean? La imagen que tenemos o que construimos es un potencial motor para el cambio…no me refiero puntualmente al  “look”, sino a aquellos imaginarios que nos moviliza o que a veces nos frenan. Como el imaginario está en permanente cambio, merece nuestra especial atención para entender cómo reorientar nuestro aporte a los procesos de cambio.

 Los “imaginarios” operan con fuerza en las organizaciones. Los integrantes construimos, de-construimos y reconstruimos constantemente nuestros imaginarios sobre los demás integrantes, incluso sobre nosotros mismos. Estos imaginarios reciben también el nombre de “imagos” y se definen como construcciones mentales que elaboramos sobre nosotros o sobre los demás, nos sirven para definir sujetos, y se ponen en evidencia mediante las relaciones que sostenemos con otras personas, con otros colectivos, o con nosotros mismos. Es mediante los imagos que por ejemplo logramos asegurar: con esta persona me divierto…con ésta otra puedo pensar mejor…con aquella me aburro. Los imagos son muy potentes porque nos definen como “deben ser” las relaciones afectando la acción conjunta o el trabajo colaborativo. En ellos radican gran parte de las conexiones que sostenemos entre los integrantes de una organización y sobre las cuales se sustentan las acciones. La mayoría de las veces son estructuras mentales fuertes, que tienden a consolidarse con el tiempo, pero también debemos saber que tienen su lado “débil” porque son construcciones contextuales, cualquier cambio del entorno puede hacer que se modifiquen.

Revisar y dominar los “imagos” que habitan en los grupos sociales con los que trabajamos, es una de nuestras tareas como extensionistas. Al valernos de las fortalezas y las debilidades de los “imagos”, podremos realizar los “ajustes” que nos permitirán encontrar caminos alternativos cuando las relaciones internas del grupo no permiten potenciar las acciones conjuntas que impulsarán las innovaciones.

Los “imagos” pueden ser ajustados para nuestro beneficio. Es un proceso que se logra si permitimos ingresar más información a la construcción original de la imagen que tenemos de las personas, o de nosotros mimos. El secreto está en permitirnos habilitar nueva información para realizar el ajuste necesario. Una forma adecuada para lograrlo es cambiar el entorno de la relación con las personas (o con nosotros mismos) y darnos tiempo para observar y permitir ingresar la nueva información que “ajustará el imago” y mejorará los vínculos.

En el siguiente vídeo podrás corroborar cómo cambia la visión cuando cambia la circunstancia. 

Si cambia la circunstancia, es más fácil hacer lugar a la nueva información que nos permita ajustar el imago. Recurre al cambio de circunstancias en los grupos que trabajas, cambia el entorno de trabajo, realiza con ellos actividades que no haces normalmente: un viaje, un comida, un salida de diversión, algo que permita que las personas podamos observarnos en otra situación, ver cómo reaccionamos ante lo que no es habitual para el grupo. Seguramente cada participante podrá revisar el “imago”  que construyó de las otras personas y así verlos desde otro ángulo. Habremos tenido la oportunidad de cambiar las “etiquetas” que colocamos o que nos colocaron. Abriremos la puerta a nuevas posibilidades de relacionarnos y podremos potenciar el grupo.

Construir relaciones duraderas y efectivas también implica poder hacer ajustes en los  imagos.  Ayuda a dejar la crítica y aplacar los juicios por un rato, modifica las circunstancias que rodean los encuentros, crea espacios para cambiar las etiquetas e ingresar nuevas “coordenadas relacionales” . De lo contrario, nuestro “g.p.s. vincular” nos llevará de vuelta al mismo imago que ya habíamos construido. Anímate a cambiar las circunstancias y verás como cambian los imagos y crecen las relaciones.