lunes, 12 de septiembre de 2016

4 ejes ontogénico del extensionista

Por Adrián Gargicevich

Ser extensionista requiere el desarrollo equilibrado de 4 habilidades. Una cabeza lógica, un corazón apasionado, buenas manos para la acción y pies ágiles para elegir la dirección adecuada. Todas son iguales de importantes. Revisar si las 4 están “balanceadas”, te otorgarán mayor seguridad en la “ruta”.   

Los filósofos griegos plantearon la construcción del ser (ontogenia) como producto del desarrollo de 4 centros de atención.   La lógica o el raciocinio “logos”, la pasión o compasión “pathos”, la ética como un reflejo de lo vivido “ethos” y la práctica como resultado de lo recorrido “praxis”.  En el mismo orden los ubicaron en el cuerpo humano desde arriba hacia abajo: lógica en la cabeza, pasión en el corazón, acción en las manos y dirección en los pies. 

Los 4 ejes ontogénicos de un extensionista
La tarea de extensión requiere de estas cuatro habilidades. Debemos ser capaces de comunicarnos de manera racional, conectarnos relacionalmente desde el afecto y la pasión, gestionar y desarrollar acciones en la práctica, y a la vez, revisar estratégicamente el camino que vamos recorriendo. La cabeza, el corazón, las manos y los pies están efectivamente involucrados en los procesos de extensión.

Si las costumbres, la formación, el entorno, o cualquier otro condicionante hacen que te desarrolles más en alguna que en otras, recuerda que el equilibrio de las 4 habilidades es lo que te permitirá conducirte en “tu ruta profesional” sin riesgos. Si logras identificar algún desvío, será prudente hacer algo. Acude por ayuda, coméntale a tus colegas, revisa las causas. No sigas en “la ruta” desalineado, puede ser un riesgo para ti o para los que te rodean.